¿Qué significa JOYERIA CONTEMPORANEA?
Marzo 17, 2008
| Benjamín Lignel Bethel, Metalsmith Magazine, 2006 |
La siguiente pregunta forma parte de un cuestionario enviado por la Asociación Italiana para la Joyería Contemporánea a sus miembros: Italia y Francia, quienes jactándose de una larga historia en la alta joyería, permanecieron en general al margen de los movimientos de joyería experimental de los años 60 (por entonces muy activos en Estados Unidos, Inglaterra y Holanda).
Hoy, la comunidad de joyería contemporánea en ambos países sigue siendo pequeña, y constato en la práctica que la simple tarea de definir nuestra actividad es un ejercicio llamativamente difícil, y sigue alimentando muchas de nuestras conversaciones.
Esta es una respuesta ‘francesa’ a una pregunta italiana, escrita en inglés (*): una linda metáfora del carácter internacional de nuestra comunidad de manipuladores del oro… y también de las dificultades que encontrará nuestro intento de definición. Los ingleses usan alternativamente ‘joyería de diseño’ y ‘joyería contemporánea’, los franceses pueden emplear la expresión ‘joya de creador’, los italianos, ‘orfebrería artística’ o ‘joyería contemporánea’, mientras que los americanos preferirán ‘joyería de arte’ o ‘joyería de taller’, y su colega alemán ‘joya de autor’. Como me formé en el Reino Unido (y para simplificar las cosas) utilicé la expresión ‘joyería contemporánea’, aunque, como se verá, no estoy para nada convencido de que describa con mucha exactitud la profesión.
¿Qué significa Joyería Contemporánea?
Para alguien que está fuera de la profesión, no demasiado; pero la pregunta ayuda a recordar que:
1- en la mayoría de los países, el debate jamás encontrará audiencia fuera de la comunidad de joyeros;
2- se trata de una etiqueta simplista, que queda chica para la compleja herencia de la profesión y la variedad de sus intereses actuales.
Pero es una pregunta difícil, y trataré de enumerar algunas de las maneras en que podría responderse:
La joyería contemporánea es un tipo de práctica –entendida como la descendiente contemporánea de una actividad creativa basada en la artesanía, que encuentra su origen en los talleres medievales. Tal definición pone el acento en el pasado histórico de la joyería contemporánea, y encuentra antecedentes, por un lado, en los movimientos Arts & Crafts anglosajones (y el renovado interés de finales del siglo XIX en las habilidades manuales amenazadas por una industrialización galopante), y por el otro en la aparición de movimientos de joyería radicales en los años 60: subraya las nociones de individualidad, artesanía y creatividad, y su conflictiva relación con la gran producción en serie.
O es un tipo de objeto: a medio camino entre la joya de avenida** y el arte (primo noble del primero, y pariente pobre del segundo), sabemos lo que no es (‘sólo’ un objeto fabricado destinado llevarse puesto), y sabemos lo que quiere ser (la expresión de un talento individual que refleja y a veces influye en la cultura de su tiempo), pero mucho menos lo que es verdaderamente.
A pesar de todo, algunas características específicas parecen innegables: el cuerpo humano como campo de investigación; una actitud abierta a métodos y materiales inspirada en el arte, pero complicada por el concepto de portabilidad; la originalidad que asociamos a toda forma de expresión individual y, para terminar, cierta emancipación en relación a la vocación comercial de la joya en general, que sólo estaría allí para seducir y satisfacer el consumidor.
También podría ser definida como un mercado (adopto aquí el argumento según el cual los productos culturales son definidos menos por sus métodos de producción que por su distribución, su visibilidad, y, en definitiva, su posible impacto en una ampliada población de consumidores). En la mayoría de los países, un número limitado de galerías se ocupa a la vez de la distribución y la promoción. Por su parte, el fabricante/diseñador espera (si quiere ganarse la vida) ser representado por un mínimo de cinco galerías, y garantizarse una renta que complemente las consignaciones con ventas directas desde el taller.
Desde mi punto de vista, el mercado de la Joyería Contemporánea funciona de manera similar al del arte, pero a una escala tan reducida que su falta de visibilidad cuestiona su existencia.
En resumen: la mayoría de los joyeros convendrán que la joyería contemporánea es una profesión en rápida evolución, al cruce de la artesanía, el diseño y el arte, y que atraviesa actualmente una crisis de identidad.
Sin embargo, pienso que se trata más de un problema de imagen que de identidad. Si la ausencia de una definición consensuada contribuyó a producir una enorme variedad de respuestas personales a una cuestión colectiva, parece que esta variedad constituye precisamente un obstáculo a la aparición de una causa común: la de promover juntos la joyería contemporánea, y explicar mejor a la opinión pública - este público no informado que confunde aún nuestra práctica contemporánea con su pasado artesanal, lo compara a la joya de lujo o de fantasía, o también al arte, por decir de una manera amable hasta qué punto le faltan las palabras para comprender lo que ve - que hay una vida después de Cartier, Pomellato y Tiffany’ s.
Esto ocurre por, al menos, dos razones:
En primer lugar, somos demasiado pocos para congregar un número suficiente de personas a las normas de la joyería contemporánea. La exposición está limitada por la producción: hay comparativamente pocos programas de diseño de joya, menos aún graduados encontrando trabajo en la rama, y muy pocas piezas presentadas por creador al año; a eso se añade, además, nuestro antagonismo cultural con la producción en serie y, por consiguiente, con la gran distribución (1).
Un observador cínico dirá también: esto es una micro profesión, lo que significa poco interés de la prensa, presupuestos culturales anémicos, ninguna formación específica en la historia de la joyería contemporánea (que yo sepa), y, por lo tanto, ninguna historia. En consecuencia, la joyería contemporánea permanece condenada a ser una actividad subsidiaria, al margen de la creación de joyería convencional.
En segundo lugar, los creadores de joyería son, por naturaleza –o espíritu de cuerpo- más bien discretos, o por lo menos poco propensos a redactar manifiestos entusiastas y otros panfletos promocionales: ¿alguien escuchó hablar de la joyería contemporánea fuera de su propia red confidencial de galerías y clientes especializados?
La situación, y éste es mi punto, exige más que sólo comunicación: en vez de despreciar estrategias eficaces de promoción/información (¿será por miedo al éxito? ¿O a la contaminación?), debemos luchar contra nuestras prácticas introvertidas y los estereotipos con que se nos quiere etiquetar y explorar nuevos medios de proliferación - a riesgo, si no, que se atasque la profesión en una posición indefinida, marginal y restringida.
Deberíamos, entonces, comunicar más. Y explicar nuestras intenciones.
Pero en definitiva, no nos forcemos demasiado a intentar definir nuestra práctica como una sola y misma cosa: a tomarlo todo, yo hasta abandonaría las palabras ‘contemporánea’, o ‘de autor’ utilizadas para calificar este tipo de joyería; cualquiera que sea el significado específico que hayan podido tener, hoy es reemplazada por un vago sentimiento de “particularidad” institucionalizada.
Estemos orgullosos.
Llamémosla joyería.
–
(*) N.de la T: ¡y ahora traducida al español!
( **) N.de la T.: le bijou haut de gamme o high-street jewellery en el original
1) El discurso dominante - tanto de los joyeros como de sus galeristas- tiende a igualar valor con unicidad. Aunque el argumento esté justificado ciertamente desde un punto de vista mercantil, me parece más bien anticuado desde un punto de vista artístico: ya desde el siglo XV se pusieron algunas ediciones en circulación (directamente por su autor, o reproducidas en taller a partir de la obra original), con el fin de llegar a una mayor audiencia. Y hoy, la posición pre-warholiana, que defendería la superioridad intrínseca de lo hecho a mano, de la unicidad sobre la obra reproducida, causa risa.
Julio 12, 2008 at 1:06 am
[...] de otro tipo de creador? ¿Hay un límite? Benjamín Lignel intenta una definición en el artículo ¿Qué significa JOYERIA CONTEMPORANEA? , sin dejar de lado sus propios reparos hacia cualquier intento de encuadre, así como [...]